16.9.06

¿COMO PROMOCIONAR MI MÚSICA?

Los sistemas de promoción, al igual que pasa con la distribución, evolucionan con el paso del tiempo. Y es evidente que Internet ha revolucionado tanto la promoción como la distribución de productos.

En el caso de la música
ya son muchos los creadores que gracias a la red han pasado del anonimato al éxito en tiempo record. El famoso “Amo a Laura” promocionado gratuitamente en Internet por la cadena MTV, independientemente de su mensaje retrógrado, fue un claro ejemplo. Como también lo fue Urban Castle Magic, el grupo murciano, que sin disco en la calle pero con su música copyleft colgada en su web los convirtió en la primera formación de rock española con gira en China y participación en el MIDI de Pekín. Otro de los artistas es Lily Allen que inició su carrera copyleftera colgando su música en myspace.com y que ahora acapara las portadas de revistas especializadas y su música es un número uno.

El experto
en e-marketing Javier Gosende explica en su interesante artículo “la estrategia del copyleft” como escribiendo buenos artículos sobre una cuestión y colgándolos en tu web bajo licencia copyleft puedes conseguir enlaces externos de calidad. Infalible. Con la música pasa exactamente lo mismo.

PASOS A SEGUIR PARA PROMOCIONAR TU MÚSICA EN LA RED

Primero has de componer una buena obra musical. ¿Definición de buena? ¡Para gustos colores! No obstante hay magníficas escuelas y conservatorios que pueden ayudarte a ser un “buen” compositor (o no).

El segundo paso sería conseguir un “buen” arreglo para un determinado grupo instrumental/vocal.

Tercero conseguir interpretar la obra “bien” para grabarla (referencia de “bien” similar a la de “bueno” del primer paso). Para ello puedes utilizar, por ejemplo, un estudio de grabación profesional, en el estudio casero de un amigo o hacerlo con tu propio ordenador y software libre musical. Las posibilidades son variadas. Pero procura tener también una “buena” producción y una “buena” grabación.

Una vez que tenemos la obra fijada en un formato mp3 solo tenemos que colgarla en la red bajo una licencia copyleft. Para ello nos bastará con acudir a sitios como la Fundación Copyleft
en busca de asesoramiento o como Creative Commons donde podremos elegir directamente la música en portales que se dediquen a la descarga de música gratuita como myspace.com o incluso creando tu propia net label.

No debemos olvidar que desde hace ya algunos años las músicas se han valido de la imagen como sistema de promoción. Una magnífica idea es encargar a un realizador que nos haga un “buen” vídeo clip (copyleft, por supuesto) para colgarlo en tu web y en sitios como youtube.com.

También podremos hacer justo lo que yo estoy haciendo ahora mismo que es escribir un artículo de opinión en mi blog enlazando mis mp3 para promocionar mi música entre los posibles lectores.

¿ÉXITO SEGURO?

Si supiéramos como obtener el éxito seguro y pudiéramos, como profesores, enseñarlo todos los músicos que lo quisieran tendrían éxito. La realidad es que parece que cada vez más el éxito se distancia de conceptos como “calidad” acercándose a otros como "friki" y eso hace a muchos reticentes (afortunadamente en mi modesta opinión).

Yo soy de los que aconsejan el prestigio frente al éxito. Prefiero también una carrera musical a largo plazo que el pelotazo. Pero para cualquier caso este sistema que describo es “bueno” al menos hoy en día. Mañana ya veremos.

Es el público el que decide. Es el público el que brinda el éxito o el prestigio en última instancia. Siempre ha sido así de alguna manera. Con este sistema es mucho más evidente. Dependemos de personas a las que les guste nuestra música
y que hagan un enlace en su blog o en su web hacia nuestra web o hacia nuestro producto (nos dará igual porque el efecto final es el mismo; promoción). También podrán mandar correos electrónicos o SMS a amigos con el enlace de nuestra música. Incluso podrán enviar el mp3 o el vídeo clip directamente o tostar un CD. Da igual.

En cualquier caso reconocer el éxito de tu trabajo será evidente porque las descargas en la web crecerán de manera espectacular (dos millones de descargas en el caso de Lily Allen
). Para chequear el prestigio nos bastará poner nuestro nombre o el del grupo en google.es o crear una alerta en google.es y ver que dicen de nosotros.

¿Y COMO RENTABILIZAR ECONÓMICAMENTE ESE ÉXITO O ESE PRESTIGIO?

Debemos entender que al igual que antiguamente íbamos a las radios y televisiones a hacer promoción gratuitamente regalando discos y tocando gratis, ahora con Internet es lo mismo. La red solo es el nuevo medio para promocionarnos. Y promocionar significa no solo regalar sino incluso gastarse dinero. Esto cualquier departamento de marketing lo sabe.

El proceso final varía muy poco de cómo ha venido siendo últimamente. Gracias a ese éxito podremos dar conciertos, podremos vender nuestra música
como banda sonora para una película, podremos vender nuestra música para anuncios publicitarios, podremos crear productos promocionales (camisetas, relojes, llaveros, etc), podremos asociar nuestra imagen a una marca comercial determinada a cambio de dinero, podremos enseñar a los demás como lo hicimos, podremos escribir un libro, podremos protagonizar una película o presentar un programa de televisión e, incluso, podremos vender CDs o DVDs en tiendas de discos. ¿Por qué no?

Seguramente ese CD/DVD debería tener una calidad a 24 bits, con sonido dolby 5.1, imágenes en alta definición. En fin, que fuera un producto realmente de una calidad muy superior al simple mp3 de Internet y que fuera apetecible para aquellos seguidores que necesiten más. Pero este es otro tema.

Lo que siempre debemos tener en cuenta es que hay fórmulas que nos permiten obtener una razonable cantidad de dinero y otras un porcentaje exiguo. Mientras que tradicionalmente de los conciertos podemos obtener una razonable proporción del PVP que puede superar el 50%, de los CDs difícilmente lograremos superar la barrera del 3% del PVP debido a la cantidad de intermediarios que requiere. Resulta más fácil obtener un porcentaje mayor sobre las ventas de una camiseta con nuestra imagen que de un CD. Cosas de la industria. De nosotros depende decidir si prescindimos de una fórmula u otra según nuestros gustos, nuestras ideas y nuestras necesidades.

CONCLUSIÓN

Internet es el sistema más rentable y eficaz para promocionar productos musicales hoy en día. Para ello es conveniente utilizar las licencias copyleft que permiten la libre circulación de la obra frente al copyright que intenta penalizarla.

El nuevo modelo de negocio que proporciona el copyleft, en el fondo, no dista mucho del arcaico ya que permite obtener ingresos prácticamente igual que antes. Unas fórmulas tendrán porcentajes razonables y otras exiguas como siempre.

Que cada cual elija en libertad según sus necesidades, sus gustos y sus ideas.

Etiquetas:

12.6.06

¿COMO GANAS DINERO SI REGALAS TU MÚSICA?

La pregunta que debería poner en mi FAQ personal como la que más frecuente me hacen mis amigos, alumnos y colegas músicos es, sin lugar a dudas; ¿Cómo ganas dinero si regalas tu música? Si me dieran un euro por cada respuesta no tendría que preocuparme por vender o regalar mi música.

Siempre explico que yo no regalo nada. La cuestión es que simplemente lo vendo de otra manera. Eso significa realmente “copyleft”.

Pero como el movimiento se demuestra andando voy a permitirme hacer un poco de proselitismo y autobombo. Espero que ustedes no se lo tomen a mal y que la música copyleft que les ofrezco les compense. Por otro lado esto solo es un mero ejemplo de las múltiples maneras que hay de aplicar el copyleft a nuestra vida profesional.

Hace unos meses me encargaron que organizara el concierto para el acto institucional del Gobierno de Canarias, El Día de Canarias, en el que se hacían entrega de los Premios de Canarias. Este es un acto de mucha relevancia en las islas que se realiza en el Auditorio de Tenerife, con lleno absoluto y que retransmite en directo por televisión.

Para ello organicé un proyecto que denominé Tewiza y del que pueden obtener información en
www.tewiza.com. Reuní a 24 músicos de todas las islas e hijos de emigrantes canarios y creamos 24 minutos de Música Canaria Copyleft.

La cuestión es que 24 personas trabajamos para crear este proyecto financiado con dinero público, dinero del Gobierno de Canarias, dinero de todos los canarios, por lo que todos cobramos por nuestro trabajo un justiprecio. El resultado, la música grabada de ese concierto, es copyleft para que todo el mundo pueda escuchar la música de nuestras islas y compartirla generosamente con sus amistades y familiares.

¿Es tan difícil de entender esto?

Etiquetas:

10.3.06

TRIOLOGÍA SOCIEDADES DE GESTIÓN: ¿ES EL DERECHO DE AUTOR EL SALARIO DEL AUTOR?

Algunos autores copyright defienden las tesis orquestadas por sociedades de gestión afirmando que el derecho de autor es el salario del autor.

Como eslogan publicitario es magnífico… si no fuera porque no es verdad.

Salario viene del latín, salarĭum, de sal. Antiguamente se pagaba al trabajador con sal, bien muy preciado y con alto valor comercial. No ya solo porque sazonaba los alimentos sino porque la sal era el mejor conservante que se disponía en el pasado.

El salario, hoy, se abona en dinero y se utiliza como paga o remuneración regular por un trabajo determinado y continuado.

Lo que ellos defienden es, en mi modesta opinión, una renta. Del latín reddĭta. Beneficio que rinde anualmente algo, o lo que de ello se cobra. Ellos defienden que el autor realice un trabajo que vaya generando una renta hasta 50 o 75 años después de la muerte del mismo. Compones una canción de éxito como el cumpleaños feliz y vives de la renta. Digamos que la editorial, la discográfica, el representante y la sociedad de gestión también podrán vivir de esa misma renta, claro está.

Por el contrario los que defendemos el copyleft pensamos que por nuestro trabajo se nos debe pagar un salario como a cualquier trabajador. Si un cantante, si una orquesta o una discográfica quiere interpretar una canción nuestra que nos pague un salario por componérsela. Si una cadena de televisión quiere que trabajemos para ellos creando cabeceras que nos pague un salario por crearlas. Las posibilidades son muchas y es imposible aquí explicar todo el modelo de negocio. Pero los creadores copyleft queremos salarios y no rentas como los autores copyright.

Así que, para que quede bien claro:

El derecho de autor no es el salario del autor, es la renta del autor, de la editorial, de la discográfica, de las sociedades de gestión y puede que hasta del representante. El salario es lo que pedimos los creadores copyleft como el resto de los trabajadores.

Por la regulación de un convenio laboral justo para los creadores. No al monopolio en la creación. No a la renta, sí al salario.

Etiquetas:

TRIOLOGÍA SOCIEDADES DE GESTIÓN: GESTIÓN COLECTIVA OBLIGATORIA

Se entiende por Gestión Colectiva al ejercicio del derecho de autor y los derechos conexos por intermedio de organizaciones que actúan en representación de los titulares de derechos, en defensa de sus intereses.

Bufff. Más clarito; un organismo se encarga de recaudar el dinero de los autores, intérpretes, ejecutantes y productores en nombre de todos ellos para distribuirlos luego entre los mismos.

Este sistema se basa en que el músico se da de alta en una Sociedad de Gestión, registra su trabajo en la misma, y dicha organización recauda de bares, hoteles, autobuses, cines, discotecas, teatros, auditorios, radios, televisones, estadios, fiestas, discográficas, canon de los Cds vírgenes, ADSL, discos duros, PDAs y todo aquello que hayan conseguido que las leyes incluyan, una cantidad de dinero (basada en unas tablas y porcentajes que han establecido) y posteriormente esa Sociedad de Gestión le entrega el dinero al músico “en función de la utilización que se haya hecho de su obra” (lo pongo entre comillas porque la cosa es para ponerla entre comillas).

Bien, ya sabemos lo que es la Gestión Colectiva en teoría. Pero despleguemos una hipótesis; imaginemos por un momento que a un creador le apetezca montar una web para vender su música directamente sin intermediarios... ¡NO PUEDE!

La razón es que la Gestión Colectiva es O-BLI-GA-TO-RIA en España. Parece ser que yo, como creador, no puedo cobrar directamente por mi trabajo. Tengo que, sin ninguna excusa posible, darme de alta en una Sociedad de Gestión y que esta cobre en mi nombre y esperar a que me pague con el considerable retraso, los descuentos por gestión, los descuentos por lucha contra la piratería, las retenciones del IRPF...

¿Se imaginan ustedes que los taxistas, los médicos, los abogados, los electricistas, los fontaneros, los fotógrafos, los diseñadores, los programadores, los farmacéuticos, los peones, los contables, los dependientes y todo el resto de profesionales tuvieran que, O-BLI-GA-TO-RIA-MEN-TE, estar dados de alta en un organismo intermedio que se encargara de cobrar en nombre de él, decidiendo cuanto y que debe cobrar o no, y remunerándole en función de unos “estudios estadísticos” y no en función del número de horas reales de trabajo y de la negociación de su convenio y unos cuantos meses o años después de finalizado su trabajo...?

¿A que no parece razonable? ¡Desde luego a mí no me lo parece!

Pues a los que dicen defender los intereses de los creadores les parece este sistema estupendo porque fueron ellos precisamente los que lo solicitaron no hace mucho (y lo consiguieron implantar).

¿Les suena de algo la palabra MONOPOLIO?

Por la regulación de un convenio laboral justo para los creadores. No al monopolio en la creación. No a la renta, sí al salario.

Etiquetas:

TRIOLOGÍA SOCIEDADES DE GESTIÓN: EL REPARTO

Las Sociedades de Gestión son los organismos intermedios que cobran el dinero de los autores, intérpretes, ejecutantes y productores en nombre de todos ellos para distribuirlos entre los mismos.

Gracias a la Gestión Colectiva obligatoria, en España solo pueden recaudar ellos por concepto de derecho de autor. Nunca un creador puede cobrar un salario por ese mismo concepto de forma directa.

Pero una vez que la Sociedad de Gestión ha recaudado de bares, hoteles, autobuses, cines, discotecas, teatros, auditorios, radios, televisones, estadios, fiestas, discográficas, de los Cds vírgenes, PDAs, etc ¿como lo reparten?

¿Como puede saber una Sociedad de Gestión el trabajo de que creador se está utilizando en cada momento en todos y cada uno de los bares de toda España para entregarle su parte?

¿Como puede saber una Sociedad de Gestión el trabajo de que creador se está utilizando en cada momento en todas y cada una de las habitaciones de todos los hoteles de toda España para entregarle su parte?

¿Como puede saber una Sociedad de Gestión el trabajo de que creador se está utilizando en cada momento en todos y cada uno de los autobuses de todas las líneas de transporte público de toda España para entregarle su parte?

¿Como puede saber una Sociedad de Gestión el trabajo de que creador se está utilizando en cada momento en todas y cada una de las discotecas de todos los pueblos de toda España para entregarle su parte?

¿Como puede saber una Sociedad de Gestión el trabajo de que creador se está utilizando en cada CD virgen que quema cada habitante de toda España para entregarle su parte?

¿Como puede saber una Sociedad de Gestión el trabajo de que creador se está utilizando en cada bit del disco duro de una PDA para entregarle su parte?

Según parece por las últimas sentencias, no pueden demostrar ni si quiera que el repertorio utilizado en estos sitios sean de sus asociados o de creadores bajo licencias copyleft.

Los demandados declaran que para cobrar si son eficientes y expeditivos. Ya sea una función benéfica de deficientes o una asociación que utilice música Copyleft, la sociedad de gestión está ahí para recaudar. Luego vienen las demandas y lo que resuelvan los tribunales.

¿Pero para constatar las músicas que se utilizan para poder repartir de manera razonable son eficientes y expeditivos?

Hace solo unos días, en mi último concierto, alguien me dijo que estaban los de una conocida sociedad de gestión en la puerta preguntando al portero si sabía lo que se iba a interpretar ese día y se fueron sin saberlo. Parece ser que no era eso lo primordial y que se conformó con saber la taquilla que se había hecho. Esto me lleva ocurriendo toda la vida.

Por la regulación de un convenio laboral justo para los creadores. No al monopolio en la creación. No a la renta, sí al salario.

Etiquetas:

8.3.06

¿ES LA SGAE LA SOCIEDAD DE TODOS LOS CREADORES?

La Sociedad General de Autores y Editores, al defender sus políticas de cánones y campañas antipiratería, dicen defender los intereses de los autores.

Y me pregunto yo ¿de todos los autores? ¿Yo incluido?

Yo me di de alta en la SGAE incluso antes de iniciar mi carrera profesional. Era estudiante de música y creía que la manera de proteger mi obra era dándola de alta en mencionada sociedad de gestión. Craso error. Quien realmente me protege es el Registro de la Propiedad Intelectual y no ellos.

Pero ahora me encuentro en un grave dilema; no quiero que ninguna sociedad de gestión gestione mi obra. Quiero que mi obra sea Copyleft. Pero tampoco quiero que hablen en mi nombre ¿Cómo hacerlo?

Si por un lado la SGAE se empeña en representar a “todos los creadores” entonces como creador debería seguir siendo socio y participar en asambleas y reuniones para con mi voto intentar cambiar las cosas que no me gustan. Pero ¿cómo hacerlo si no me dan el voto? Desde hace unos años solo pueden tener voto los que ganan una considerable cantidad de dinero por derecho de autor.

Al dejar de tener ingresos por concepto de derechos de autor (porque mi obra ahora es Copyleft y los ingresos los percibo por otros conceptos como conciertos, encargos, sincronización, talleres, clases, etc) no tengo voto ya que esta sociedad cambió sus Estatutos para que solo pudieran votar una pequeña elite inferior, según parece, al 5% de sus asociados y con tantos votos en función del dinero que ganaran. Un original sistema democrático que pone en manos de unos pocos privilegiados el poder total de la sociedad. Una nueva relectura de la Ágora Griega.

Por otro lado si yo no estoy de acuerdo ni con sus ideas ni con su metodología lo razonable sería salir del todo de la sociedad… pero mi contrato firmado en mi juventud parece ser que no me deja irme alegremente como si nada hubiera ocurrido. Hay que cumplir unos plazos y unos requisitos de resabiado jurista.

Por si fuera poco la Gestión Colectiva da derecho a la SGAE (según su aparente criterio) a cobrar dinero en nombre de todos los autores nacionales e internacionales gracias a sus contratos suscritos, incluido yo mismo esté o no esté en la sociedad, para luego repartirlo ¿Pero como repartir mi obra que no quiero que genere derechos de autor ya que yo percibo los ingresos de otra manera tal y como he explicado? ¿Quién se queda ese dinero de mi obra?

Ya hay tres sentencias en contra de SGAE que por lo visto reconocen que cuando se utiliza música copyleft la SGAE no puede recaudar. Pero son cientos, miles de sitios en los que ya aparece alguna obra copyleft. Y dentro de poco serán millones ¿Tienen todos que demandar a la SGAE para que no tengan que pagar por utilizar obra copyleft?

No es baladí la cuestión. O deja la SGAE de hablar y cobrar en mi nombre o no puedo irme. Pero tampoco puedo estar dentro y ser creador copyleft.

¿Es esta la libertad de asociación?

Etiquetas:

2.3.06

UNA APUESTA POR EL CANON

Acaba de publicarse una carta del compositor y cantante Víctor Manuel que titula “Una apuesta por la cultura” y que firman 40 autores.

En un primer momento podría parecer que lo que va hacer este conocido artista popular con su misiva es pedir el apoyo solidario contra la difícil situación a la que se han venido enfrentando sistemáticamente los creadores comprometidos seriamente con el hecho cultural. No solo creadores, también editores, programadores, salas, gestores y todos aquellos que apuestan por la cultura en letras mayúsculas. Y hablamos de cultura y no de comercio ni de industria.

Pero no. Lo que pide en su artículo es que se les pague un dinero por todos los CDs y DVDs vírgenes que se fabriquen, tanto se terminen utilizando para grabar la músicas que yo mismo componga bajo licencia copyleft, como si los utilizo para hacer los backups de mis trabajos, o como si los utilizo para las copias de seguridad de mis archivos. Esta cifra que pide y que él considera “irrelevante proporcionalmente” según publicó El Mundo asciende a 36 millones de euros por año.

El cantante advierte que “el derecho de autor es nuestro salario y no vamos a renunciar a él”. Aunque no comparto como creador su criterio, me parece lícito que él decida libremente ese sistema de remuneración compensatoria para su trabajo de autor. Pero no me parece razonable que obligue a que se le pague ninguna cantidad de dinero, ni irrelevante ni relevante, cada vez que yo compongo una obra cultural copyleft y decido grabarla en un CD virgen para mostrarla o para vendérsela a un cliente. ¿Qué forma es esta de entender el apoyo a la cultura?

Para finalizar afirma que “un país que quiere hacer una apuesta por la cultura, deberá seguir apoyando a los autores. Estamos ante una oportunidad histórica para reafirmar ese envite por la creación y el patrimonio cultural.”

O sea ¿debemos entender que apostar por la cultura es permitirles recaudar un dineral con el famoso canon para repartirlo entre los autores más vendidos?

Pues, modestamente, mi criterio de apuesta por la cultura dista muchísimo de este modelo que nos propone.

Etiquetas:

17.2.06

¿AUTOR O CREADOR?

Desde hace algún tiempo me rascaba un poquito la palabra “autor”. Me sonaba demasiado posesiva, hasta peyorativa, para ser utilizada en el caso del arte y la ciencia. Me gustaba mucho más el término “creador”. Un término que me sonaba más generoso, como más acorde con lo que el arte y la ciencia debe ser; un bien de la humanidad.

Desde ese momento siempre hablé de creadores copyleft y autores copyright. Casi inconscientemente. Seguramente una tontería mía.

Llegué a pensar que lo que realmente me molestaba es que “autor” es la definición que una Sociedad de Gestión quiso sublimar a finales del siglo pasado utilizando inteligentes estrategias para conseguirlo, incluida una campaña que rezaba “lo primero es el autor” o algo así.

Pero hoy, dándole vueltas al asunto, se me ocurrió mirar lo que decía el Diccionario de la RAE al respecto:

autor, ra.
(Del lat. auctor, -ōris).
1. m. y f. Persona que es causa de algo.
2. m. y f. Persona que inventa algo.
3. m. y f. Persona que ha hecho alguna obra científica, literaria o artística.
4. m. y f. En las compañías cómicas, hasta principios del siglo XIX, persona que cuidaba del gobierno económico de ellas y de la distribución de caudales.
5. m. y f. Der. En el derecho penal, persona que comete el delito, o fuerza o induce directamente a otros a ejecutarlo, o coopera a la ejecución por un acto sin el cual no se habría ejecutado.

creador, ra.
(Del lat. creātor, -ōris).
1. adj. Que crea, establece o funda algo. Poeta, artista, ingeniero creador. Facultades creadoras. Mente creadora. U. t. c. s.
2. adj. Se dice propiamente de Dios, que sacó todas las cosas de la nada. U. m. c. s.ORTOGR. Escr. con may. inicial c. s.

Fíjese que la denominación autor tiene acepciones bastante “feas” que lo relaciona con el delito, la fuerza, la inducción y también otra mercantilista que tiene que ver con el gobierno económico y la distribución de caudales.

Por el contrario la definición de creador no tiene ninguna acepción peyorativa y comparte significado con el máximo exponente de amor y generosidad.
Yo prefiero, sin lugar a dudas, la segunda. No existen las casualidades, solo son causalidades.

Etiquetas:

9.1.06

CD O NO CD, ESTA ES LA CUESTIÓN

Primero deberemos definir y delimitar lo que es una GRABACIÓN MUSICAL. Desde que en 1887 Emile Berliner lograra grabar el primer disco hasta hoy en día, las técnicas de grabación han evolucionado una barbaridad (y tal vez “barbaridad” sea el adjetivo por antonomasia para definirlas).

Desde que el compositor descubría la idea que rondaba por su cabeza hasta que aparecía como producto en el expositor de un punto de venta en formato vinilo o CD, la obra tenía que pasar toda una serie de vicisitudes que trataré de exponer en este post.

Para que una obra ya creada pudiera ver la luz necesitaba de un intérprete. Solista, grupo, orquesta, o alguna de todas sus variantes era necesaria para grabar. Esto es evidente. Pero no suficiente. Además se necesitaba un sello discográfico o compañía que quisiera publicar un trabajo a ese “artista” con “esa obra” y financiar los diversos gastos que conllevaba.

Partamos de la base que ya tenemos la obra, el artista y la compañía discográfica interesada. El siguiente paso es la firma del contrato discográfico. Voy a explicar en que consistía este contrato discográfico para entender mejor la situación. El afortunado artista (digo afortunado porque solo una pequeñísima parte de los artistas de todo el mundo lograban el ansiado documento) firmaba un contrato en el que básicamente cedía la explotación de las grabaciones de por vida de la obra (50 años) que este fuera a realizar durante, generalmente, un periodo de cinco años (normalmente cinco discos).

Estos contratos discográficos se solían firmar con una contraprestación económica del 6 o 7% de regalía (porcentaje de la venta de discos) para el artista sobre el precio de distribución (aunque la propia compañía solía ser la que distribuía el producto pero lo contabilizaban aparte, cosas de las altas finanzas y buena excusa para pagar menos al músico). Al precio de distribución había que descontar “ciertas cosillas” como material promocional, gastos por la caja del disco -esto es sorprendente pero cierto-, coste del vídeo clip, recuperación de la inversión, ofertas especiales y toda una serie de puntos que te incluían y que solo abogados o representantes muy expertos podrían "limar" solo en algunos casos.

Para concretar, y siendo muy optimista, en un grupo convencional con 5 miembros podrían obtener cada uno como beneficio por su trabajo, una vez descontado todo lo descontable y en el mejor de los casos, un 1% de regalía del PRECIO DE DISTRIBUCIÓN que, curiosamente, era aproximadamente un tercio del PVP (Precio de Venta al Público), del precio final. Las empresas distribuidoras y las tiendas siempre han tenido unos considerables beneficios comparativamente con el artista. Así que ese 1% se les quedaba en menos de un 0,4% del precio de venta al público. Hablando en euros, de los 20 euros que puedes pagar por un CD a cada miembro del grupo le quedaban, en este caso, 8 céntimos. Por seguir con el ejemplo, si el disco llegaba a vender 25.000 copias, cosa realmente difícil, ganaría la astronómica cantidad de 2.000 euros (350.000 de las antiguas pesetas) frente a los 325.000 euros que facturaría la compañía discográfica (casi cincuenta y ocho millones de pesetas).

También hay que tener en cuenta que estos contratos eran para las músicas mayoritarias. Músicas como la clásica, el Jazz, vanguardias y demás minoritarias, en la mayoría de los casos, ni aparecían regalías o los contratos estaban diseñados de tal manera que nunca lograbas cobrar ni un solo euro por tu trabajo.

Las compañías, por su parte, pagaban las facturas del estudio de grabación, de arreglistas, productor, promoción, fabricación, etc. También tenían la buena costumbre de entregar, a la firma del contrato, lo que se denominaba un adelanto de regalías. Un adelanto del estimativo mínimo que la compañía pensaba que podría vender en cualquier caso de la primera referencia. Una especie de calmante vitaminado o vaselina esterilizada para que al artista no le doliera excesivamente la firma del documento en cuestión. Porque ni decir tiene que el contrato se podría estirar en el tiempo como un chicle o no a voluntad de la compañía.

Bien, ya tenemos al artista (el grupo de cinco amigos que hacen música), tenemos la obra (12 temas que han compuesto más o menos entre todos), tenemos también la compañía discográfica que ha ofrecido el contrato leonino y... falta todavía un detalle; el famoso contrato editorial.
El grupo dice - ¿ein?
Y la compañía discográfica explica lo que es un contrato editorial:

La industria de la música es un entramado muy complejo y necesitamos motivar determinados elementos de la escala de valor para conseguir ciertos favores...

El grupo dice de nuevo ¿ein?

Y el AR (director artístico de la empresa) carraspea y explica que - el grupo, si quiere grabar, tiene que, además, firmar otro contrato mediante el cual ceden no solo la interpretación de su propia música fijada en el soporte sino que además ceden el 50% de los derechos de autor que genere esa música durante 75 años después de la muerte de ellos.

Llegados a este punto, el batería del grupo, al que todos tienen por “chunda chunda” pero que al final resulta que es el más espabilado de todos, dice que tiene tres preguntas;

-¿Quiere decir que si firmamos contrato editorial cada vez que nosotros toquemos un tema nuestro en directo ustedes ganarán el 50% de los derechos de autor, aunque el disco esté ya descatalogado?
-¿Y quiere decir también que nosotros perdemos toda potestad sobre nuestra obra siendo ustedes, desde el momento de la firma, los que deciden si la música del grupo se puede mutilar, versionar a reggaeton o ponerla del revés?
-¿Podría darse el caso que ustedes no nos dieran permiso para tocar nuestra música?


Entonces el AR mira amablemente al entrañable “batera” del grupo y decide, en su fuero interno, que a este chaval hay que echarlo del grupo como sea porque es el “conflictivo”. Esto lo piensa mientras le contesta que efectivamente es así pero que tiene una razón de ser (¡huy!, “razón de ser” otra antonomasia que me ha salido sin querer).

Para que el disco suene en medios de comunicación tenemos que llegar a acuerdos y lo que se hace en estos casos es dar un porcentaje de los derechos de autor a determinados medios para que los singles puedan entrar en listas y así la canción podrá ser un éxito. Por eso pedimos nosotros un contrato editorial que nos permitirá negociar en el futuro con las editoriales de las radios y las televisiones determinados porcentajes o proceder a pagos mediante viajes, fiestas, contratando publicidad, regalos o cheques regalo si llega a hacer falta...

El batería, con sus 18 años recién cumplidos, tiene una idea de la música absolutamente idílica. En parte se metió en esto porque pensaba que la música era un ambiente “guapo” con gente “guay” y tal y tal...

Pero esto es una especie de soborno y encima con nuestro trabajo del directo que nada tiene que ver ni con el disco ni con las radios... dice el batería ya muy indignado mientras los demás lo miran como diciendo “y no te callarás, no”

El AR se limita a decirle; bueno, esto de la industria de la música es así, es lo que hay. Eres tú el que tiene que decidir si te apetece seguir adelante con esto o no. Y girando hacia el resto del grupo les dice ¿vosotros como lo veis? ¿Seguimos adelante o no llegaremos a un acuerdo?

Ya tenemos prácticamente todo; obras, grupo, contratos, vaselina y falta solo elegir repertorio, productor y estudio de grabación. Una vez que entra el productor en juego este determina que la “base rítmica no anda” y que las guitarras son “demasiado inestables”. Comienza la labor de comedura de coco para explicar a los chicos que lo mejor es que la batería, el bajo y la guitarra las graben Fulano, Sutano y Perengano, los mejores músicos de estudio que graban los instrumentos de esas bandas que precisamente les gustan a ellos. A estas alturas ya el batería del grupo se ha ido de la banda jurando en arameo y el resto sigue adelante porque ahora o nunca. De perdidos al río. Piensan que triunfarán y que luego podrán imponer sus propias condiciones.

Cuando llega la hora de grabar las voces (algo tendrán que grabar los chavales ¿no?) les ponen un coro profesional “para empastar”. Al solista le hacen 20 tomas de la misma canción y gracias a los sistemas informáticos ahora y los pinchazos antiguamente el ingeniero logra montar, palabra a palabra, las mejores de cada toma y editar una medianamente aceptable. Como aún así la voz está desafinada la pasan por el autotuning (afinador automático), la comprimen, le meten un “delay stereo”, una “reverb corta delante y otra larga detrás”, se “maximiza” y ¡magia! Tenemos discazo.

Luego nos extrañará que muchos digan eso de; “se oye mucho mejor en casa con el equipo que me he comprado a plazos que en un concierto”. ¡Como que grabaron otros!

Algunos se pensarán que esto solo pasa con las músicas populares. Pues están equivocados. También hay trampas en las grabaciones de clásica y otros estilos musicales. Cierto es que en las orquestas todos graban a la vez. Pero repiten fragmentos poco a poco hasta que tienen todos los compases y luego los editan ordenando las mejores tomas.

Sabiendo todo esto ¿que sentido tiene hacer grabaciones musicales? ¿Es razonable comprar algo que no es más que un trabajo de laboratorio que en algunos casos ni contiene a los artistas originales y que solo está diseñado para que empresas ganen dinero a mansalva mientras que los músicos perciben migajas hipotecando su futuro?

Para acabar; UNA GRABACIÓN ¿ES MÚSICA?

Etiquetas:

UNA GRABACIÓN ¿ES MÚSICA?

Durante siglos, desde los inicios de la humanidad, la música ha sido una forma de expresión. Algo que nos diferencia de los animales. Una necesidad para algunos, una pasión para otros. Un placer para la mayoría según los estudios de consumo cultural aunque hay quien piense, como Napoleón percibía, que la música es el menos desagradable de los ruidos.

Pero la música ha cumplido también una variada función social. Desde finalidades religiosas a guerreras, desde propagandísticas a simplemente OBRA DE ARTE.

En todo este transcurso de la historia de la humanidad, la música la han generado personas más o menos cualificadas para entretener, para acompañarse mientras trabajaban, para bailar, para dar gracias a Dios o invocar al mismísimo diablo, para disimular el miedo en la oscuridad, para hacerse notar, para ligar o incluso para ganar dinero.

El dinero y el trueque mucho antes llegaron al arte del sonido desde que se planteó la especialización, la profesionalización. Era bueno que una persona con talento para ordenar sonidos dedicara gran parte de su tiempo a trabajar la técnica, investigar nuevas posibilidades y, por supuesto, componer e interpretar para solaz disfrute del resto de mortales. Pero esa dedicación había que compensarla de alguna manera; con gallina para el puchero o con unas monedas.

Ya todos sabemos que la cosa se complicó y se complicó bastante esto de las formas para cobrar. Al llegar 1877 el inventor Tomás Alva Edison creó el primer fonógrafo y diez años después Emile Berliner fabricó el primer gramófono (grabaciones en disco) y este invento, junto con la transmisión de datos, hizo que la música en el siglo XX se convirtiera en algo omnipresente y que la cadena de valor de la música, lo que denominamos de forma genérica la “industria de la música”, creciera hasta límites insospechados.

La música grabada, en soportes analógicos al principio y digitales más tarde, se convirtió rápidamente en objeto de consumo que, cada vez más, movía ingente cantidad de dinero (incluso por debajo de algunas mesas de importantes despachos). Llegó incluso a crear una tipología específica de consumidor de “arte sonoro” que optó por coleccionar soportes grabados rechazando la actividad original; la música en directo. Este curioso pero nutrido grupo de individuos prefería una “fotocopia sonora” bien retocada a un auténtico concierto. El argumento esgrimido; “se oye mucho mejor en casa con el equipo que me he comprado a plazos que en una sala de concierto”.

Volviendo al hilo de este post; ¿como podríamos definir lo que es una grabación?

Antonio Miranda, Tonmeister (maestro de sonido) que ha realizado cientos de miles de grabaciones de todos los estilos musicales (especialmente músicas sinfónicas), afirma en su currículo, sin cortarse un pelo, que grabar música es “enlatar trozos de tiempo para aquellos que quieren (en un vano deseo de fugaz trascendencia propio de nuestra sociedad) congelar aquello que se lleva el viento por ser irrepetible: la palabra y la música”.

Como bien apunta Miranda, y teniendo en cuenta las técnicas de grabación que se han aplicado durante la última mitad del siglo XX (ver “Grabar o no grabar, esta es la cuestión” en este mismo blog), las grabaciones comercializadas hay que entenderlas como un sucedáneo del acto musical por antonomasia; hacer música en directo (vaya redundancia ya que solo se puede hacer música en directo ya que en diferido sería simplemente reproducir una grabación y no hacer música).

Pero la realidad es que una industria musical -sin demasiados escrúpulos, todo hay que decirlo- ha montado en estos últimos tiempos un sustancioso negocio manipulando, en muchos casos, al consumidor que durante años ha aguantado impasible. Discos realizados en laboratorio falseando la realidad. Discos que en algunos casos solo contenían un único corte que valiera más o menos la pena. Discos interpretados por personas distintas a las que salían en las portadas. Discos diseñados para enganchar pero que no aguantaban el paso del tiempo. Productos “basura” de rápido consumo...

No lectores, no. La música no es una grabación, si bien reconozco que hay grabaciones que son auténticas joyas. Pero al igual que el “Muchacho con Pipa” de Picasso original no es la reproducción que vimos en el colegio en nuestro libro de texto, o como tampoco lo sería aunque la reproducción fuera digitalizada a escala 100% sobre lienzo con imprimación de tintas disueltas en aceite secante. En este último caso solo sería una copia muy buena del original. En Internet puedes encontrar reproducciones gratis como la que acompaña este post. Si quieres una en soporte analógico la encuentras por 99 dólares. Pero nadie pagará por una copia los 104.174.000 dólares americanos que pagó por el original el pujador anónimo telefónico en Sotheby´s.

Las copias son un fantástico instrumento para la democratización del arte, para que al menos en copia podamos disfrutarlas todos los humanos del “mundo mundial” (como es el caso de las reproducciones en Internet). Sería terrible que toda la obra pictórica que permanece en manos privadas y en museos no la pudiéramos conocer salvo visitando el original.

Por eso no es de extrañar que ahora mismo existan una serie de jóvenes creadores que graban sus actuaciones musicales con la única sana intención de que su obra llegue a la mayor cantidad de gente posible. Se plantean su música grabada como una tarjeta de presentación, como propaganda de su trabajo real; HACER MÚSICA. La cuelgan en Internet y puedes acceder a ella de forma gratuita, desde cualquier parte del mundo, gratis, para todos igual, sin distinción de raza, sexo o cultura. Son músicos honestos que quieren vivir de su trabajo de forma razonable y no alimentando un circo enfermo, obsoleto y corrompido cuyo único fin son los beneficios económicos aunque eso signifique ir en contra del propio arte y la cultura.

En definitiva, la música enlatada solo es eso, música en conserva. Nada comparable a la fresca del día.

Uno de los muchísimos ejemplos de esta filosofía es www.lamundial.net. Un grupo de jóvenes que graban sin trampa ni cartón y como dicen ellos mismos “el oficio de músico es el directo, precisamente grabamos nuestro CD de esa manera, en estudio pero tocando todos a la vez y sin apaños posteriores. Queríamos dejar claro lo que somos capaces de hacer; bueno, malo o regular pero sin trampas”.

Es que no tiene mucho sentido pagar por un trabajo de laboratorio para que, además, les den unos pocos céntimos a los músicos mientras que los euros se los quedan toda una ristra de personas que nada tienen que ver con el hecho musical en sí mismo. No parece razonable pagar sucedáneo por original. Conserva por fresco. Lo mismo cuesta ver un artista en directo que comprar su discografía ¡y no podemos comparar!

Para finalizar, y para que quede muy claro, no quiero decir que estoy en contra de la música de laboratorio, de la música fijada en soporte tangible o intangible; la música grabada en definitiva. Hay músicas que solo se pueden realizar en laboratorio como gran parte de la música electroacústica actual o la música concreta de mediados del siglo pasado, por citar un par de ejemplos. Como tampoco estoy en contra del melocotón en conserva o del atún en lata. No es eso. Lo que pretendo transmitir es que entiendo las grabaciones como fórmula de democratización y difusión del arte y la cultura y no como un negocio en sí mismo.

Defiendo que el arte esté disponible en copias para que todo el mundo pueda acceder cómodamente como mera “propaganda” del original. Las copias podrían consultarse de forma gratuita on line (modelo biblioteca) y/o bajarse gratis o a precios muy asequibles para consumo propio sin ánimo de lucro.

Estoy en contra de que nos vendan copias por originales, conservas por fresco del día, gato por liebre y encima a un precio abusivo que no llega de manera razonable al auténtico responsable. Estoy en contra de que esa industria aplique el “todo vale para ganar dinero”.

Y lo que no puede darse en ningún caso es que se persigan a los creadores que, con una nueva filosofía y con un nuevo modelo de negocio más solidario y sostenible, quieran regalar su música grabada, por ejemplo, en formato mp3 en Internet bajo licencias Copyleft.

Para acabar; CD O NO CD, ESTA ES LA CUESTIÓN

Etiquetas: