Gran
parte del trabajo de Enrique Mateu se
ha desarrollado en el ámbito de la producción
musical, la dirección musical, los arreglos
y la ejecución musical por encargo
y como contratado. Es evidente que estos trabajos
Mateu los ha desarrollado como fórmula para
sobrevivir y como ejercicio de producción, pero
siempre con corazón. Con corazón porque su
natural eclecticismo le permitía disfrutar con
casi cualquier estilo musical. Pero
con distancia también porque siempre temió que
este trabajo le absorbiera demasiado tiempo
en detrimento de su propia producción.
Mateu
ha trabajado con importantes artistas españoles
que florecieron en la movida madrileña
obteniendo muchos discos de oro y platino.
Enrique afrontó estos trabajos con profesionalidad
y dedicación pero sin implicarse totalmente
ya que entendía que su propio discurso musical
era bien distinto.
Después
de haber trabajado con artistas y grupos de
la proyección de Duncan Dhu, Rosa León,
Carmen Paris, Los Romeo, Ismael Serrano, Cristina
del Valle, Dinamita pa'los Pollos, Luis Delgado,
Los Espontaneos, Sin Recursos, Luz Casal, Miguel
Ríos y un larguísimo etcétera, decidió
abandonar todo y volver a su tierra
en Canarias donde iniciaría una nueva vida más
modesta pero que le permitió dedicar más tiempo
a su propia creación.
En este periodo de tiempo que abarca desde
1992 hasta la actualidad desarrolló 7 trabajos
en solitario, diez con su proyecto Artenara,
uno con Timple.com, dos para Expressesion y
dos con #(928).
Pero
desde 1992 no solo ha producido sus propios
discos. También se dedicó a producir discos
de música clásica para los sellos ARTE
NOVA, COL LEGNO y RALS. Destacable
es su trabajo como productor de las referencias
RALS en CD para la recuperación del
patrimonio musical de Canarias.
Viviendo
en Canarias y dedicando parte de su trabajo
a la producción de música clásica desarrolló
además otra serie de trabajos como músicas
incidentales por encargo para anuncios
de radio y televisión. También realizó multitud
de Sonidos Corporativos para
diferentes marcas comerciales, grupos políticos
e instituciones públicas y privadas.
Desde
luego Mateu es uno de esos productores
prolíficos que han legado variadas
obras de autor e incluso algunas
piezas populares que han perdurado
de manera considerable. También realizó como
mercenario trabajos banales que, posiblemente,
aunque tuvieron éxito en su momento nunca se
recordarán. O viceversa. Pero lo que es innegable
es que Mateu siempre imprimió su marchemo
de calidad, su denominación de origen,
incluso en aquellas producciones en las que
su nombre no aparecía en los créditos por el
excesivo celo de algunos "artistas". |