Sus
inicios musicales se fraguaron en Canarias, a mediados
de los setenta, con la formación del grupo de
rock alternativo de fusión KEY junto con los
hermanos Yocihi y Tomohiro
Yahiro y Luis Lozano. Pero
el bautismo profesional de Enrique Mateu vino diez años
después en Madrid de la mano del dúo de guitarras
clásicas que formó junto con la profesora del
RCSMM, Lina Vidal.
Después
de esta experiencia participó, en el Madrid de la
"movida", en tres proyectos que le ayudaron
a introducirse en el mundo profesional de la producción
musical. Estos tres proyectos fueron Piter
Punk, Tourist de Luxe y
Sindicato Malone. De los tres grupos
fue Sindicato Malone el que alcanzó
mayor éxito ya que consiguió colocar un single, Solo
por robar, como superventas y esto le valió
grabar un LP, Antes morir que perder la vida.
Inmediatamente
lanzó su primer disco en solitario,
Formas Millares, en el que se alejaba
de los postulados desenfadados de la movida
y proponía una declaración de intenciones de lo que
luego, y hasta la fecha, ha venido siendo su discurso
musical. No obstante Enrique mantuvo, durante cinco
años, relación con la movida madrileña ya
que trabajó como director musical de uno de los más
importantes productores musicales del momento, Paco
Trinidad, con el que cosechó notables éxitos
y premios obteniendo multitud de discos de oro y platino.
Formas
Millares (1987) es, sin lugar a dudas, el
típico trabajo primerizo en el que el autor
pretende mostrar de manera más o menos lógica todas
sus pretensiones musicales. Por eso el vinilo tenía
dos caras con su propio nombre cada una.
En la cara Millares se mostraba el lado más
amable donde las armonías y melodías nos
proponían una intención New Age mientras que en la
cara Formas se planteaban formas compositivas
mucho más arriesgadas y comprometidas. Esta
dualidad ha marcado siempre la carrera de este creador.
Por un lado la investigación sonora donde melodía
y armonía se diluyen en favor de la sonoridad en sí
misma y por otro la búsqueda de la armonía perfecta
y la melodía sugerente donde la simplicidad es su
eje principal. Tensión/distensión, duro/blando, complejidad/simpleza,
tradición/modernidad, yin/yang...
Jaque
Mateu es su segunda entrega en solitario
creada entre 1990 y 1992 en su propia casa. Con unos
medios realmente exiguos presentó
una producción muy cuidada que aun
hoy en día sorprende por su propuesta musical
y cualidad sonora. Jaque Mateu
era la respuesta de Enrique al planteamiento de la
industria que afirmaba que no había nada nuevo y que
la creación musical estaba en crisis. Como suele hacer
Mateu, se adelantó a su tiempo presentado
un material que utilizaba unas técnicas interpretativas
y compositivas realmente innovadoras en la música
española de aquel momento. El que al inicio de los
noventa naciera Jaque Mateu lo ha
convertido en un disco de culto y
de referencia de los amantes del trance, el groove,
los loops y el sampling, técnicas todas que tantos
estilos musicales han generado a finales de los noventa
y principios del siglo XXI y que en este segundo trabajo
de Enrique Mateu ya presentaba con premonición.
Poco
tiempo después a Enrique le encargaban un disco estrictamente
de New Age para la nueva compañía The Nashville
Record Company en EEUU. El encargo
consistía en crear versiones de
temas navideños y se publicaron con el nombre
de Tannenbaum bajo el pseudónimo
Esteban Millares, nombre de su bisabuelo.
Mateu nos presentó aquí un trabajo preciosista.
Seguramente por lo naif de la propuesta, por la amabilidad
de su tímbrica y la simplicidad de su desarrollo pensó
que debería editarlo bajo pseudónimo. Su intención
inicial fue la de dividir su carrera canalizando sus
dos vertientes creativas; su Ying y su Yang. El intento
de presentar su lado más amable bajo el nombre Millares
y el de investigador como De Villavicencio (planteado
entonces en el CD Jaque Mateu) lo abandonó pronto
optando por publicar siempre todas sus propuestas
como Enrique Mateu.
En
1996 Enrique publica Ritual Collage,
el disco en solitario que más proyección ha
obtenido. Se trata de otro trabajo
innovador y premonitorio en el que utilizando
las técnicas de sampling, loops y editing recrea una
sonoridad multicultural con texturas que recorren
los cinco continentes. Un collage de instrumentos
y melodías en donde apostaba por una música actual
inspirada en la raíz de diferentes culturas de todo
el mundo. En un momento en el que todavía no se había
popularizado el término globalización, Enrique nos
ofrecía una propuesta sonora globalizante
y actual como música del mundo en el que norte, sur,
este y oeste se unían oníricamente en una propuesta
musical en donde los rituales ancestrales ejercían
de eje conductor.
Lancelot
es su quinta entrega en solitario. Grabado
en directo en 1994 no se publica hasta 2001.
El concierto se produjo dentro del V Festival
de Música Visual de Lanzarote y resultó un
concierto muy polémico que levantó no pocas ampollas.
La propuesta de Mateu resultó demasiado provocadora
dentro de un festival financiado en su totalidad por
dinero público y en el que siempre los creadores canarios,
en el poco probable caso de participar, lo tenían
que hacer en una especie de muestra paralela de segunda
clase. Enrique no solo se negó actuar en esas condiciones
si no que propuso actuar
en la Cueva de los Verdes, marco idóneo para
su música mientras que hasta la fecha los conciertos
siempre se habían producido en Los Jameos. Si esta
impertinencia razonable de Enrique no resultaba lo
suficientemente provocativa, ofreció un concierto
dedicado a la isla conejera que se iniciaba
con una obra de difícil catadura pero que seguía evolucionando
con unas ofertas más amables. Esto no hizo más que
avivar la polémica entre los que defendían un festival
sin concesiones donde solo estuvieran presentes propuestas
duras y minoritarias y los que pensaban que con dinero
público se debía programar un festival más abierto
donde estuvieran también presentes planteamientos
más New Age y, por supuesto, creadores canarios en
igualdad de oportunidades.
El
natural eclecticismo de Enrique Mateu
no le ha grangeado pocas facturas dolosas. Es difícil
encontrar personas que tengan la capacidad de apreciar
mundos tan aparentemente distantes. Por eso se llegó
a plantear la posibilidad de desarrollar su carrera
bajo dos nombres como ya dijimos. Pero finalmente
dedició mostrarse con su natural pluralidad compositiva
e interpretativa.
Otro
claro ejemplo de anticipación es su sexto
trabajo en solitario, Pandora. En
esta ocasión hablamos de una Suite Electroacústica
compuesta en 1992 y que no se publicó hasta
2004. El rico universo sonoro planteado
en Pandora y la juxtaposición de elementos
electroacústicos puros, electrónicos y tribales
volvía a resultar absolutamente premonitoria haciendo
posible que una obra concebida 12 años antes resultara
absolutamente fresca y actual. Enrique Mateu siempre
explica que los creadores nunca se adelantan
a su época, solo observan su entorno y lo
aplican a su discurso. Es precisamente el
público el que suele vivir en el pasado recreándose
en viejas fórmulas y costándole especialmente acercarse
a la creación actual.
"eroi
rotti" es una obra de música
electroacústica pura en dos movimientos,
realizada en el verano de 2005, que rinde homenaje
a dos héroes de las cuatro cuerdas y seis cuerdas
respectivamente cuyas vidas fueron truncadas tempranamente;
Jaco Pastorius y Jimi Hendrix.
El
material sonoro original de “eroi rotti”
parte, exclusivamente, del timple
(cordófono tradicional de las islas Canarias con cinco
cuerdas) que manipulado analógica y digitalmente recrea,
por un lado, sonoridades cercanas al discurso tímbrico
de los homenajeados en cada caso y, por otro lado,
otras que son evoluciones muy distantes que pudieran
pretender reflejar la capacidad de investigación e
innovación de estos héroes rotos del “rock’n’roll
star system”.
Desde
el 2006 Enrique se ha concentrado casi exclusivamente
en proyectos multimedia colaborativos y participativos
como Artenara, #(928), expressesion, puntodevista,
etc abandonando de momento su trabajo en solitario.